Protocolos

La Comunidad Educativa de los Colegios La Salle en Bolivia, en estricto cumplimiento de la Constitución Política del Estado (Art. 77-82), la Ley N° 070 ‘Avelino Siñani – Elizardo Pérez’ y el Código Niña, Niño y Adolescente (Ley N° 548), establece los presentes protocolos de actuación institucional.

Estos lineamientos constituyen el marco formal para la protección integral, la atención a la diversidad y la convivencia armónica de nuestros estudiantes. A través de procedimientos de detección oportuna y acompañamiento ético.

1. PROTOCOLO DE ACTUACIÓN ANTE LA DETECCIÓN DE DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Este documento establece los lineamientos para la detección temprana y el acompañamiento pedagógico de estudiantes con dificultades específicas de aprendizaje (como Dislexia, TDAH o TEA)

Objetivo:  Detectar e intervenir de manera temprana las dificultades de aprendizaje para favorecer el desarrollo académico y emocional del estudiante mediante apoyos pedagógicos y psicopedagógicos adecuados.

Acciones:

  • Observación sistemática en aula ante signos de alerta académicos, conductuales o emocionales.
  • Registro del caso y aplicación de estrategias pedagógicas iniciales dentro del aula.
  • Comunicación temprana con la familia para compartir observaciones y acuerdos.
  • Derivación interna al Departamento de Orientación si no se evidencian mejoras.
  • Evaluación psicopedagógica para identificar el tipo de dificultad (dislexia, TDAH, discalculia, TEA, TDL, inteligencia límite, altas capacidades, otras).
  • Diseño de pautas de intervención y adaptaciones pedagógicas según el caso.
  • Seguimiento periódico y ajustes del plan de apoyo.
  • Derivación externa cuando se requiera diagnóstico clínico especializado.

Recomendaciones: Fomentar la autoestima del estudiante evitando etiquetas y priorizando el proceso de aprendizaje sobre la nota cuantitativa.

 

 

Protocolo institucional que orienta la prevención, detección, intervención y seguimiento de situaciones de violencia que afecten a estudiantes dentro o fuera del colegio, garantizando su protección y bienestar integral.

Objetivo:  Garantizar la protección integral de los estudiantes mediante la detección, intervención y seguimiento oportuno de situaciones de violencia, asegurando su bienestar físico, emocional y psicológico.

Acciones:

  • Identificación y registro inmediato de cualquier situación de violencia.
  • Intervención inicial garantizando un ambiente seguro para el estudiante.
  • Comunicación oportuna con Dirección y Departamento de Orientación.
  • Aplicación del protocolo específico según el tipo de violencia:
  • Violencia entre estudiantes sin lesiones.
  • Violencia entre estudiantes con lesiones o violencia sexual.
  • Violencia del personal hacia estudiantes.
  • Violencia ejercida por familiares u otras personas externas.
  • Comunicación con las familias, cuidando la confidencialidad y el procurando el enfoque protector.
  • Derivación a instancias externas (Defensoría, centros de salud) cuando sea necesario.
  • Seguimiento continuo del bienestar emocional, conductual y académico del estudiante.
  • Cierre del caso una vez garantizada la seguridad y no reincidencia.

Recomendaciones: Mantener estricta confidencialidad para evitar la revictimización y el estigma social del estudiante.

Protocolo institucional que establece lineamientos claros para la detección, intervención, acompañamiento y derivación de estudiantes involucrados en situaciones de consumo, sospecha de consumo o tenencia de sustancias psicoactivas.

Objetivo:  Orientar la actuación institucional ante situaciones de consumo o tenencia de sustancias, priorizando la prevención, el acompañamiento formativo y la protección integral del estudiante.

Acciones:

  • Observación de indicadores físicos, conductuales, académicos y sociales.
  • Comunicación inmediata y confidencial con Dirección y Departamento de Orientación.
  • Entrevista inicial con el estudiante en un espacio seguro y privado.
  • Comunicación con la familia para informar la situación y acordar un plan de acción.
  • Aplicación de medidas pedagógicas y disciplinarias según la gravedad del caso.
  • Derivación a instituciones especializadas de salud o protección cuando sea necesario.
  • Seguimiento psicopedagógico y académico del estudiante.
  • Evaluación periódica del proceso y cierre del caso cuando se evidencian avances y contención adecuada.

Recomendaciones: Incentivar la participación del estudiante en actividades extracurriculares (deportivas, artísticas o pastorales) que refuercen su sentido de pertenencia y le brinden alternativas saludables para el manejo del estrés o la presión social.

Ante una sospecha o confirmación, el primer paso debe ser un acercamiento empático. Escuchar al estudiante sin juicios previos permite entender los factores emocionales o familiares que pueden estar originando el consumo.

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